Basada en la obra de André Obey la Opera de Britten , no muy programada, muestra las dotes del compositor en una bella historia de tragedia y arquetipos universales.

RESUMEN
La acción de La violación de Lucretia transcurre en Roma, hacia el año 509 antes de Cristo, durante la ocupación etrusca. Bajo los efectos del alcohol, el príncipe Tarquinius, hijo del actual regente romano, y los generales Collatinus y Junius se burlan del género femenino en un campamento militar situado a las afueras de la ciudad del Tíber. Junius, ofendido la noche anterior por su infiel esposa, confiesa sentir envidia de Collatinus y su mujer, “la casta Lucretia”. Incrédulo, Tarquinius se propone demostrar que ella es como las demás, para lo cual corre hacia Roma cabalgando a lomos de su caballo. El príncipe llega a la casa de Lucretia solicitando su hospitalidad. Allí es alojado en una habitación. En el silencio de la noche, Tarquinius entra en el dormitorio de la mujer de Collatinus y la viola. A la mañana siguiente, Lucretia se muestra desolada por el dolor, ahogada por un insoportable sentimiento de vergüenza. Ante la presencia de Collatinus, sabedor de lo sucedido, Lucretia se suicida.
ACTO I
CUADRO PRIMERO. En un campamento militar situado a las afueras de Roma. Los Coros femenino y masculino dirigen su triste lamento a la ciudad, ahora gobernada por el despótico rey etrusco Tarquinius Superbus. Con extrema delicadeza, la reducida agrupación camerística elegida por Britten traduce la calurosa noche en poéticas, misteriosas e íntimas texturas sonoras sobre las cuales danzan los hipnotizantes arpegios descendentes del arpa y los glissandi del contrabajo. En el interior de una tienda de campaña, el hijo de Tarquinius Superbus, el príncipe Tarquinius Sextus, bebe en compañía de Collatinus y Junius, generales de su ejército. Los hombres ironizan sobre la inconstante e infiel condición femenina. Junius, ofendido la noche anterior por su infiel esposa, es objeto de las burlas de Tarquinius. En la agitada conversación Junius menciona el nombre de Lucretia, mujer de Collatinus, como singular ejemplo de virtud. La imagen de la bella dama obsesiona a Tarquinius, que la ama en secreto. Por fin, el príncipe, embriagado por el deseo, decide probar si Lucretia es de veras inmune a la tentación y exige que le traigan su caballo (“My horse!”).
INTERLUDIO. El Coro masculino describe cómo Tarquinius cabalga enloquecido hacia Roma en un trepidante arioso en el que el tenor compite en agilidad con la flauta.
CUADRO SEGUNDO. En la casa de Lucretia. La esposa de Collatinus teje en compañía de Bianca y Lucia, sus sirvientas. La mágica sonoridad del arpa subraya la delicadeza y la femineidad de Lucretia. En los exquisitos primeros compases de esta nueva escena (“Their spinning-wheel unwinds dreams wich d e s i re has spun!”) las mujeres comentan sus rutinarias labores. Aunque enturbiada por cierta inquietud, la atmósfera sonora pergeñada por Britten resulta encantadora. Lucretia y sus compañeras se disponen a retirarse a sus habitaciones cuando Tarquinius Sextus llama a la puerta, pidiendo una habitación para pasar la noche. Aunque a regañadientes, Lucretia acepta y le conduce a su dormitorio.
ACTO II
CUADRO PRIMERO. Los Coros describen cómo crece en tierras romanas el resentimiento hacia los etruscos. Lucretia duerme en su habitación. Tarquinius se aproxima sigilosamente a su lecho. El suceso es narrado por el Coro masculino mientras es secundado tensamente por la percusión. El príncipe besa a Lucretia, que despierta sorprendida al comprobar que aquellos labios no son los de su amado marido. Tarquinius insiste en su afán de seducirla. A pesar de la feroz resistencia de la sollozante joven, el pérfido Tarquinius abusa de ella. Interludio. El Coro Femenino y el Coro Masculino interpretan un dúo alegórico sobre “la virtud asediada por el pecado”.
CUADRO SEGUNDO. Ha amanecido. La cegadora luz del sol penetra a través de las ventanas. Las sirvientas de la esposa de Collatinus decoran con flores la habitación. Entra Lucretia apesadumbrada, consumida por la tristeza y por la vergüenza. Con creciente nerviosismo, Lucretia ordena a Lucia que salga en busca de su marido con el fin de comunicarle los fatídicos hechos acaecidos durante la noche, pero Collatinus, que ha sido alertado por Junius, ya está de camino. Con una inmensa tristeza, mientras fabrica con sus propias manos una corona de flores, Lucretia canta su “Flowers bring to every year the same perfection”, aria teñida de fúnebre gravedad. Llega Collatinus acompañado por Junius. Presintiendo la tragedia que se avecina, Bianca intenta impedir la entrada a los hombres, sin conseguirlo. Britten anuncia los hechos que nos disponemos a presenciar con una música de hondo dramatismo, una música que envuelve a Lucretia como un velo negro. A pesar de lo sucedido, Collatinus proclama su indestructible amor. Pero el corazón de Lucretia está roto. Maderas y cuerdas interpretan en este instante un acongojante, estremecedor intermezzo, de lejanos y desdibujados aires barroquizantes. En su posterior y desolado arioso, “Last night Tarquinius ravished me”, la pobre mujer confiesa que su vergüenza le impide seguir viviendo. Al finalizar su doloroso canto se clava un puñal en el pecho, dándose muerte. En una passacaglia, cuya original gravedad se transforma en contenida desesperación, los consternados Collatinus, Junius, Bianca y Lucia intentan hallar una explicación a lo sucedido.
EPÍLOGO. Los Coros Femenino y Masculino consuelan a Collatinus y a sus acompañantes: Dios premiará a la mártir Lucretia con la vida eterna. |