Tienda musical Asistencia informática
Inicio
Entrevista
Ara Malikian En Confutatis
Artículos
Addio Pippo
Musica, la evolución del concepto
A propósito de Toscanini
Discos
As time goes by
Encanto
Ara Malikian: Lejos
Monteverdi: Il sesto libro de Madrigali
Libros - DVD
El Canto de las Sirenas
Nino Rota la imagen de la musica
Esto no es musica
Pavarotti Collection
Jazz
Carmen Mc Rae
Actualidad
Fallece Giuseppe Di Stefano
Presentación del nuevo libro de Arnoldo Liberman
Naxos
Opera
Tancredi de Rossini

Confutatis recomienda:
"




Tancredi de Rossini

Este mes que lamentamos la muerte de Giuseppe Di Stefano, presentamos la ópra Tancredi, que se desarrolla en Siracusa (Sicilia) , de una belleza identificable con el modo rossiniano, muy interesante por las dos versiones que la concluyen

Management artistico

Rossini escribió dos versiones diferentes de Tancredi, la primera estrenada en La Fenice de Venecia el 6 de febrero de 1813 y la segunda en el Teatro Comunale de Ferrara el 20 de marzo del mismo año. La acción de este melodrama heroico transcurre en la ciudad siciliana de Siracusa en el año 1005. Argirio y Orbazzano olvidan viejos rencores para luchar juntos contra el sarraceno Solamir. Argirio cierra el trato entregándole a Orbazzano la mano de Amenaide, su hija. La joven sueña con el regreso de su amado Tancredi, en busca y captura por colaboracionista con el enemigo. El fugitivo regresa y Amenaide le urge a huir. Confundido, Tancredi sospecha que su amada le es infiel. Amenaide rechaza definitivamente a Orbazzano, que la acusa falsamente de traición. Amenaide es encarcelada y Tancredi la libera. Tancredi, que aún sigue creyéndola infiel, marcha a la guerra contra los sarracenos. En la versión veneciana, Tancredi vence a Solamir, quien, herido de muerte, le descubre la verdad. La ópera finaliza con la reconciliación de los amantes. En la versión ferraresa, el héroe regresa moribundo del campo de batalla. Argirio cuenta por fin lo sucedido a Tancredi, quien, feliz por la inocencia de Amenaide, muere .  
ARGUMENTO

La obertura posee dos secciones diferenciadas: una primera solemne, muy “alemana”, de rasgos dramáticos determinados por las maderas o los metales; y otra más “italiana”, agitada y galante, en la que brilla, inconfundible, la rúbrica de Rossini.


ACTO I
En el palacio de Argirio, el presidente del senado, en Siracusa. Las familias patricias de Orbazzano y Argirio celebran el fin de su histórica enemistad, uniendo sus fuerzas contra sarracenos y bizantinos, los enemigos de Siracusa. Para sellar la nueva alianza, Argirio premia a Orbazzano con la mano de su hija Amenaide. Pero ella ama en secreto al noble Tancredi, acusado falsamente de colaborar con Bizancio y condenado a muerte por el senado. Perpleja ante la decisión de su padre, la bella joven suspira por el regreso del fugitivo Tancredi, a quien acaba de enviar una carta informándole de su triste destino. Orbazzano desea que la ceremonia nupcial se celebre de inmediato pero Amenaide consigue ganar tiempo. En un bello jardín palaciego con vistas al mar. La música de Rossini describe con delicadeza e inspiración el nuevo escenario. Nostálgicas coloraciones de cuerdas y maderas pintan el encantador paisaje. Tancredi desembarca. Ignorante de lo sucedido, ya que no ha recibido la carta de Amenaide, y deseoso de reencontrarse con ella, el noble canta, sobre un suave lecho de delicados pizzicati, el sencillo y puro, encandilador “Di tanti palpiti” –una de las más célebres cavatinas rossinianas.  Argirio  es informado de la llegada de Tancredi y ordena a su hija que no retrase más lo inevitable y que contraiga matrimonio con Orbazzano. Solimar asedia la ciudad de Siracusa y Tancredi y Amenaide se encuentran por fin. Con el fin de salvarle, la desesperada joven rechaza a su amante y le suplica que huya. El noble cree que tan extraño comportamiento se debe a que Amenaide ama a otro hombre. En una plaza de Siracusa. La ceremonia nupcial está a punto de celebrarse. Amenaide rechaza a su pretendiente en presencia de todos los invitados al festejo (entre quienes se halla, disfrazado, Tancredi). Iracundo, Orbazzano le muestra la misteriosa y amorosa carta que ella envió, con destinatario anónimo, a Tancredi. Orbazzano y Tancredi sospechan que la misiva va dirigida al sarraceno Solamir, el gran enemigo de Siracusa. Acusada de traición por Orbazzano, Amenaide es detenida y llevada a presidio.


ACTO II
El senado ha condenado a muerte a Amenaide. Orbazzano comunica la noticia al desconcertado Argirio. En su celda, sola, Amenaide espera la llegada de sus verdugos y, mientras afronta su destino con valentía, guarda la esperanza de que algún día se sepa la verdad. Precedida de una bella, amplia y doliente introducción orquestal para oboe solista, maderas y cuerdas, Amenaide entona su hermosísima y resignada aria “No, che il morir non è”. Las flautas responden, tímidas, a la sufriente dama. Llegan Argirio y Orbazzano.  Amenaide se declara inocente ante ellos. Aparece Tancredi. Dispuesto a salvar la vida de su amada, reta a Orbazzano. Los hombres se baten en duelo y Tancredi se proclama vencedor. Amenaide, que ha sido liberada, canta su amor por el héroe al recibir la buena nueva. En el aria “Ah! D’Amore in tal momento” la joven despliega sus más espléndidos recursos pirotécnicos. Pero Tancredi, que aún cree infiel a Amenaide, se despide de ella. Los ruegos de la hija de Argirio son inútiles y Tancredi parte. La gran escena final se inicia con una nueva introducción orquestal de inequívoco perfume beethoveniano. A solas, Tancredi se lamenta de la traición de su amada. Entran Argirio y Amenaide e intentan explicar lo sucedido pero, negándose a atender a razones, el noble recrimina a la joven su comportamiento en el aguerrido “Traditrice io t’abbandono” y, furioso, corre al frente para unirse a los soldados siracusanos en la batalla contra los sarracenos.


FINAL DE LA VERSIÓN DE VENECIA
Tancredi regresa vencedor y relata a los presentes cómo Solamir, tras recibir una estocada mortal de su espada, le contó que Amenaide siempre le fue fiel y que ambos fueron víctimas de un desgraciado malentendido. Con la feliz reconciliación de los amantes (el jubiloso “Fra quai soavi palpiti”) cae el telón.

FINAL DE LA VERSIÓN DE FERRARA
Mortalmente herido, el vencedor Tancredi vuelve a Siracusa. Amenaide corre a su lado. Argirio descubre la verdad al agonizante héroe, eximiendo de toda culpa a Amenaide. Los caballeros entonan el breve y patético coro “Muore il prode”. Con el poético y sutil accompagnato “Oh Dio...” y la originalísima y emocionante cavatina “Amenaide... serbami” la ópera rossiniana llega a su fin. Argirio une las manos de los amantes y Tancredi expira henchido de amor y orgulloso de haber cumplido con su deber.

- Anabel García –Teatro Real -

Diseño y contenidos Confutatis 2005-2006 Todos los derechos reservados | ¿Quienes somos...? | Contacto