Es complejo definir la música y tratar de crear un concepto univoco de lo que es y significa. Lo cierto es que ésta ha seguido al hombre desde el principio de los tiempos. La historia del hombre es también la de la música, la de los sonidos rítmicos que marcaban los tiempos de la carrera para el cazador, las ornamentaciones sonoras a la caza conseguida, los ritos tribales de nupcias y entierros iban acompañados de percusiones que eran tenidas como superstición sonora. El hombre necesita de secuencias sonoras que lo separen de la idea del ruido, siempre molesta. Muchos musicólogos han concluido que la idea de la música no tiene tantos matices que la separan del ruido si bien la proyección sonora de ambos difiere no en la fuente sino en la recepción de la misma. Todo ruido puede conllevar la emisión de una nota musical y todos los sonidos son parte de una secuencia inarmónica, en definitiva desordenada. Es ese desorden, esa falta de armonía la que hace que el cerebro la procese de diferente forma creando así una gama que va desde la cacofonía del ruido a la eufonía de la música.

Es conclusión de los estudiosos que el cerebro necesita música para vivir, para relajarse e incluso para soñar. En el sueño se repiten secuencias sonoras que en vigilia hemos asociado a imágenes que se nos repiten gracias a esa asociación. La pesadilla, el mal sueño, va acompañada en ocasiones de sonidos de estridencia que no están siendo escuchados en ese momento, pero que el cerebro reinterpreta en una secuencia olvidada pero almacenada que salta como un resorte. Esa transmisión sonora de un mal recuerdo y esa conversión en ruido es un proceso eminentemente cerebral que es fascinante no sólo por la cadencia sino también por la inconsciencia con la que se produce. La electroacústica Psicológica que en Suecia ha llevado a estudiar estos conceptos ha llegado a la conclusión que es el cerebro por delante del propio oído el que crea la música en nuestro interior. Personas sordas que no han escuchado jamás música tienen sueños que recrean en su cerebro la actividad musical que experimenta el cerebro de una persona que oye cuando escucha música.
Es por tanto la música un difícil concepto que trasciende la experiencia física de quien escucha para convertirse en un proceso cerebral complejo que permite la recreación de experiencias musicales a quienes, al modo tradicional no han tenido ninguna. La redefinición de los límites del concepto de música como experiencia exclusivamente sensorial es un hecho, la mutación del concepto quizás tenga aplicaciones médicas en el tratamiento de personas con disfunciones de oído y ciertos tipos de autismo. La música y su concepto como medicina, tal vez cerca.
- Miguel Ángel Romero - |