Leyla Gencer 1928-2008.
Se anuncia como una golondrina que llega del Bósforo, salida del snobismo de un libro de Wiesenthal. En una tarde calurosa, casi por julio, desde el viejo palacio que asoma al estrecho, como queriendo ver pasar los cargueros que llegan de la vieja Europa, la pequeña Leyla trata de aprenderse esas odiosas escalas. La brisa parece aliviar el sofoco que deben estar pasando al otro lado, Estambul nunca es fácil en esta época. El canto siempre le había gustado, poder recrear toda esa pléyade de personajes maravillosos que le hacen soñar con mundo mágico. Debía tratar el asunto algo más en serio. Después Ankara, los días con la Arangi Lombardi, qué maestra. Tardes de sueños, de papeles remotos que ahora estaban más cerca, después Italia, Nápoles y una Santuzza de Cavallería Rusticana para la historia. Siempre Santuzza , cuánto le debe a ése papel y cómo lo quiso. Pero no todo es cantar, interpretar le gustaba tanto o más. Acicalarse con vestidos de otro tiempo, recrear a Lady Macbeth, a Norma, a Ottavia... Que grande es interpretar, hacerse grande y con cada interpretación en una época en la que la competencia tenía nombre de Callas y Tebaldi.

Pero Verdi está de su parte y Aida lo sabe. Su voz grave regala matices inverosímiles a esos papeles que suelen asociarse con voces concretas y previsibles. Gencer reinventa la interpretación dotándola de una gravedad escénica que trasciende la mera puesta en escena para crear piezas inigualables.
Su técnica era excepcional y su presencia sublime. Aquellos días de grabaciones interminables para regalarle a la historia un trozo de eternidad, luego la Scala, enseñar como ella aprendió, con el gusto por la ópera como una manifestación de la vida que tanto amó. Cantar lo es casi todo, pero la vida está antes, sin la segunda no hay primera y quien aprende debe amar el objeto de su aprendizaje, si no, no queda nada. Turquía recordará a su diva, la única e inmortal y la recordará cada vez que un brisa se levante cerca de cualquier palacio sobre el Bósforo.
- Daniel López Fidalgo - |